Preparar una taza de té perfecta no solo depende de la calidad de las hojas, sino también de la temperatura del agua. Cada variedad de té tiene una temperatura óptima de infusión para revelar sus mejores sabores y aromas.
Si el agua está demasiado caliente, el té puede amargar; si está demasiado fría, no extraerá todos sus compuestos. A continuación, te contamos cuál es la temperatura óptima para que tu té quede riquísimo.
¿Cómo tener el té perfecto?
La temperatura del agua es crucial para liberar los sabores y aromas del té sin extraer compuestos que puedan causar amargor. Si el agua está demasiado caliente, los taninos del té se liberarán en exceso, resultando en una bebida amarga y astringente.
Por otro lado, si el agua no está lo suficientemente caliente, el té no se infundirá correctamente y tendrá un sabor débil y poco satisfactorio.
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Esta es la temperatura ideal para el té
- Té verde: Entre 70°C y 80°C. Una temperatura más alta puede hacer que el té tenga un sabor amargo.
- Té negro: Entre 95°C y 100°C. El té negro requiere de una temperatura más alta para liberar todos sus sabores.
- Té blanco: Entre 70°C y 80°C. Similar al té verde, el té blanco requiere una temperatura más baja para preservar sus delicados sabores.
- Tisanas e infusiones: La temperatura puede variar dependiendo de la hierba, pero generalmente se utiliza agua hirviendo.
La temperatura del agua es un factor clave para preparar una taza de té perfecta y sin sabor amargo. Cada tipo de té tiene una temperatura de infusión ideal que permite liberar sus sabores y aromas sin extraer compuestos amargos. Sigue las recomendaciones de temperatura y tiempo de infusión para cada tipo de té para que te sepa exquisito.