¿Tienes ollas con grasa quemada que parecen imposibles de limpiar? Existe un truco casero y sencillo que podría devolverles el brillo como si fueran nuevas.
Lo único que necesitas para este remedio casero son ingredientes que seguramente tienes en casa, como café, sal y jabón de platos.
¿Cómo quitar la grasa pegada a una olla?
Para comenzar, necesitas un recipiente en el que mezclarás unas cuantas cucharadas de café, un ingrediente que no solo es popular para despertarnos cada mañana, sino que también resulta ser un potente limpiador natural.
A esta mezcla, añade una cucharada de bicarbonato de sodio y otra de sal, dos componentes clave que actúan como abrasivos naturales, ideales para eliminar grasa incrustada.
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El siguiente paso es agregar un chorrito de jabón de platos. Revuelve todo muy bien hasta obtener una mezcla homogénea. Una vez lista aplica generosamente sobre la superficie de la olla afectada por la grasa quemada.
Frota con una esponja o un paño, asegurándote de cubrir toda la superficie. Aquí es donde ocurre la magia: el café, en combinación con el bicarbonato, la sal y el jabón, potencia el efecto limpiador, disolviendo incluso la grasa más persistente, señala la cuenta de Instagram @tips_fine.
Es recomendable dejar reposar la mezcla en la olla durante al menos 10 minutos. Este tiempo es suficiente para que los ingredientes actúen en profundidad, aflojando cualquier impureza y facilitando el trabajo al momento de retirar los restos.
Luego de este periodo, frota nuevamente la superficie para eliminar por completo cualquier residuo. Sorprendentemente, este método no solo limpia, sino que también deja un brillo que compite con el de un espejo.
Por su combinación de ingredientes naturales y accesibles, este método también es una alternativa económica y ecológica. No solo recuperas tus ollas, sino que lo haces sin recurrir a productos abrasivos que podrían dañarlas o resultar tóxicos para tu hogar.
¿Qué pasa si cocino en ollas oxidadas?
Debes saber que tus ollas también tienen un tiempo de vida, por lo que si ya llevas mucho con ellas, quizá será el momento de cambiarlas.
Y es que cocinar en ollas oxidadas puede no ser una buena opción. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, "el óxido no es un material seguro para los alimentos, por lo que no debe ingerirse".
"Si ve óxido en la superficie de un utensilio como una sartén de hierro fundido o un cuchillo, elimine todo el óxido antes de usarlo", recomienda el Departamento.
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